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Escuela de barrio

2 Sep

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Mi Claudia empezó hoy la escuela. El “inicio del curso” tendría para ella, quizás por vez primera, una significación diferente, una sensación real de comienzo, de estreno, de apertura, de primer paso, primera experiencia, primer día… Mas las cosas no sucedieron como tanto las habíamos planeado.
Primero, lo que ocurre muchas veces en nuestra casa de solo mamá-papá-nenés: mamá que apaga el despertador y se vira en busca de “un poquito más” y luego despierta fajada con el reloj y los minutos y el tiempo; papá que se levanta antes del café (¡antes del café!) y demuestra que fue para él aquella canción de los muñes “qué maravilla es este papá”, pero tropieza con pulóveres sin planchar, caras largas de mamá, Beatriz queriendo usar uniforme como Tata; y Tata intentando ser grande y portarse bien aunque no le guste lavarse los dientes, ni que la peinen, ni esos zapatos nuevos que sus papitos quieren que ella use.
Entonces, se me cae el cierre del arete de Clau, no encuentro las servilletas, se me quema el disco para la merienda (pan con queso, tostado, para que no parezca pan y queso y entonces ella quiera comérselo) ¿se imaginan cómo es para la mamá que se le queme el primer disco de la primera merienda del primer curso de la escuela?, y nos llevamos a Bety sin peinar, y dejamos el catre, y ya vamos tarde porque son casi las ocho. Sigue leyendo

El sí de tus ojos

31 Ago

agustin 075Para Leo, después de casi una década de certezas de que aquel fue el mejor sí de mi vida. Sí, ya sé que somos mejores celebrando primaveras, pero como de aquella tenemos más ensayos, la dejo para el 5, y te regalo ahora esta en tiempo de pop rock, con el permiso de Nassiry, claro.

 

Si la vida no fuera morirme y despertar,

si de pronto la muerte se volviera un consuelo.

Si la vida no fuera el tenerte y gritar,

y hasta a veces perderte por la gente y los celos.

Si cuando me levanto no encontrara paredes,

si no sintiera a veces que me vuelvo común,

si no me diera cuenta que la vida es un juego,

y si no fuera el hombre con el que duermes tú.

 

Qué sería de mí si no cayera siempre,

si no me equivocara, ni volviera a empezar.

Qué sería de mí si no pudiera verte,

si no fuera tu sombra, ni te hiciera llorar.

Qué sería de mí si creyera en el cielo,

si no diera una mano por hacerte feliz,

si me tragara el cuento de que existe otra vida,

qué sería de mí si no fuera por ti.

 

Si pudiera callarme cuando todo me duele,

si no fueras mi calma y mi rabia también.

Si de pronto no sientes ese miedo a perderme,

si no diera los huesos por quedarme en tu piel.

Si creyera que todo ya lo tengo ganado,

si cambiaras de pronto, si perdiera la fe,

si no probara a veces el sabor de tu sangre,

si no fueras mi fuerza y mi espada a la vez.

 

Qué sería de mí si no cayera siempre,

si no me equivocara, ni volviera a empezar.

Qué sería de mí si no pudiera verte,

si no fuera tu sombra, ni te hiciera llorar.

Qué sería de mí si creyera en el cielo,

si no diera una mano por hacerte feliz,

si me tragara el cuento de que existe otra vida,

qué sería de mí si no fuera por ti.